Tragedia: situación atemporal que empaña, angustia y dificulta la existencia.

Las inevitables escapan a un raciocinio convencional y son obras de un destino vestido de payaso. Las que hacen un hueco en el pecho, dejan la lengua sin movimiento y los ojos apagados son las que si se pudieron evitar.

Las tragedias escarban bien hondo en cada uno de nosotros. Si todavía no te diste cuenta, ellas te lo revelan sin tapujos. Somos pequeños. No tenemos el control y no lo vamos a tener nunca. Hay causas, hechos, consecuencias y un camino. Un camino sin dos direcciones. Solo un sentido. No se puede volver atrás. Y esa es nuestra sentencia.

Así que por favor, intentemos vivir sin competencias vanas, sin guerras estúpidas. Vivir sin deseos inútiles, sin pretensiones banales. Vivir creyendo en la condena de ir hacía adelante, aún sin saber lo que nos espera.

J
“El camino que he seguido, lo he seguido sin saber nada.” – Sófocles
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