Extraño ver el cielo. No sé, pero estoy casi seguro que tenía otro color cuando lo miraba con vos. Como más brillante, más amplio, más eterno. Ahora, solo veo una capa celeste. A veces, la capa, se cubre de unas cosas grises, nubes creo que les llaman pero ya no recuerdo. Parecen esponjas, y me cuentan que cae agua por ellas. Lluvia… Lágrimas que vienen del cielo. Será cierto? La memoria escapó de mi cuerpo cuando te fuiste y no tengo más que creer lo que me dicen.
Suelo ver formas en las nubes. No sé si es normal, para mi todo es una novedad. Tanto es así que el otro día mire para arriba, vi un gatito y me acordé de vos. La locura de amor que tenías por los animales invadió mi mente.
Desde ese momento, sólo recuerdo cosas tuyas. Ya ni sé mis gustos. Recordé entonces tu amor. Esa nube, ese gatito, me lo hizo aparecer. Era tan real y sincero… Pero ahora, me siento un juguete de aquel recuerdo. Abandonado en un cajón debajo de la cama. Ya no me abrazas, ya no me sentís. Y yo, ya no siento.
Ya no veo el cielo, ya no veo las nubes… Ya no veo el gatito y sin él, ya no veo tu amor.
J
“Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable.” – Buda
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