Siento que te extraño hasta en los huesos. En el roce de uno con el otro. En el aire entre ellos, adivino lo mucho que te extraño. Invade la música, como el fluir de estas lágrimas en cascada sobre el papel. Invade tu mano, el tacto vacío que adoraba percibir. Ya no más. Las entrañas duelen intentando recordar: cada detalle, cada segundo, cada brizna, cada mueca. Todos los chistes, las historias, las confesiones. El cuerpo escapa intentando aprisionar lo que se le pierde.
Vivir así no es muy diferente a morir en cámara lenta. Y hoy tengo huesos que sienten ganas de avanzar a mayor velocidad.

J
“Me he tomado también tu taza de café. Ya casi no tengo azúcar pero me acordé que a ti te gusta amargo. Sabe muy feo, cómo ésta soledad. Cómo éste estar deseándote a todas horas.” – Jaime Sabines
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