Cómo estarás? Sé que no puedo, y no debería, pero tengo tantas ganas de llamarte. De comerte la boca a través de las palabras, de traspasar un simple aparato rectangular y aparecer a tu lado. De hablarle a tu oreja lentamente, a suspiros pausados, llenando el aire de algo más que oxigeno, de algo distinto al hidrógeno, de algo igual de tóxico, pero indispensable como el dióxido de carbono. Llenar el aire de un deseo incontrolable, de un terror superlógico, de esa sensación caprichosa que un inesperado amor genera.
Tengo un torbellino en vez de cuerpo, y no puede parar de girar y girar sobre mi. Giran las preguntas, preguntándome si fueron más aciertos que errores, si fui más sincero que vil.  Si te di más caricias o si en cambio, abrí más heridas. Giro perdido en mi mundo, mirando pero no viendo lo que sucede, solo respondiendo y volviendo a responder mis inútiles dudas. La conclusión, a la que nunca llego, me da rabia. Solo quiero llamarte sin impedimentos, solo quiero reír con tu voz acomodada en mi cabeza.
 
J
Solemos desear con más violencia las cosas mientras más difícil nos es obtenerlas” – Honoré De Balzac
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