Somos dos extraños. ¿En qué momento fue el clic? Cuándo dejamos de ser uno para pasar a ser dos desconocidos?
Antes era la solución. Ahora soy el problema. Antes alegraba tus días, ahora soy como una goma o un chicle que se te pega y te molesta. ¿Qué nos pasó? Qué te hicieron? Cuándo te sacaron el corazón y dejaron vacío en su reemplazo?
Estoy de un lado del puente. Y supongo que vos estás del otro. Pero no te veo. Está oscuro, una niebla se contrae, el paisaje se hace gris. Puedo percibir como me llamas, con palabras sigilosas y esperanzas vencidas. Intento cruzar pero inevitablemente me pierdo, pretendiendo encontrar el latido que nos unía y que algún demonio malvado te quitó. Siento por fin como el suelo tambalea a mis pies y se derrumba. Los cimientos ceden y se me hunde el cuerpo en un fondo vacuo.
Estoy cayendo eternamente y no encuentro redención. Tampoco existen sogas para rescatarme, ya las usé todas con vos.
 
J
“Se oyen pasos de alguien que no llega nunca” – Mario Benedetti
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