Tonto, insensato, inseguro, escrupuloso.
¿Vas a seguir imaginando barbaridades? ¿Vas a seguir creando cuentos y más cuentos de hadas donde no hay más que polvo?
A veces me das tristeza. Y otras, me río de tu sincera ingenuidad.
Quisiera alguna vez, sigilosamente, poder revertir este juego perverso que busca solamente chocar contra la pared una y otra vez. Esa condenada pared que siempre ofrece ilusiones en oferta, esperanzas regaladas y proyectos terminados.
Escarbar y romper los cimientos para volver a construir de cero. Reformarse. Deconstruirse. Mutar.
Y si no cambió… ¿Qué será de mi? Si no me preocupo por mi mismo, ¿alguien más lo hará? ¿Alguien estará predispuesto a rescatarme dentro de este bosque laberinto dónde me perdí?
Por favor, sólo tengo un requerimiento: tiene que ser alguien creyente de utopías posibles, porque de las imposibles ya colmé el vaso.  
 
J
“El humano es un ser que está constantemente en construcción, pero también, y de manera paralela, siempre en un estado de destrucción” – José Saramago

 

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