Hay algo que me pasa. No sé si le sucede a todos, lo más seguro es que si, pero yo lo siento bien fuerte. Eso que me pasa es simple. Es recurrente. Se me quedó su olor guardado y me viene a visitar cuando menos lo espero. Me llega sin ningún previo aviso de advertencia, y se me queda impregnado. Y yo me quedo saboreando su sensación con pura melancolía.
Realmente me gustaría que venga con un aviso o recordatorio anterior, así puedo prepararme para semejante impacto. Su perfume me asalta y me roba hasta los sentimientos que nunca tuve. Los recuerdos se reúnen en el patio de mi mente y se ponen a martillar felicidades y tristezas de un pasado confuso.
Por suerte, hoy ya no me asalta solo su olor. Y su perfume llega cada vez menos. Hay otro olor que viene regularmente y se fusiona junto al mío. Y esa sensación me está salvando del vacío donde una vez caí, intentando rescatar un perfume que me estaba contaminando.
          
J
“Toda planta es una lámpara. El perfume es la luz.” – Victor Hugo
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