No puedo dejar de pensar en ella. En sus formas. En sus locuras.
Me terminé contagiando de sus tics. Es una peste que todo lo arrasa, que todo lo toma, que todo lo mata. Arrebata todos los sentidos del cuerpo y los redirige hacia si.
¿Qué me espera si sigo embobado en sus miradas?  ¿Una tan esperada armonía?  ¿O la más terrible agonía?
Temo la respuesta. Soy un cobarde que no se atreve a buscar su destino. Prefiere un limbo entre preguntas, la comodidad de no sentirse rechazado. Prefiere vagar entre lagunas confusas de realidad.
Sólo soy otra persona con miedos. Y la lamparita de este cuarto oscuro, es ella. La única que en su dualidad, puede ser la luz en mi vida o la más opaca oscuridad.
 
J
“Y pronto empezaste a ser un recuerdo y nada de lo que me gusta extrañar” – Indio Solari
Anuncios