Tengo tantas preguntas. Tengo tantas respuesta que me vienen y tantas otras que se van. Tengo deseos. Deseos de historias y realidades, de unos tantos encuentros y de otras vanidades. Tengo tantas preguntas. Algunas ya cansadas que no me visitan mas. Algunas recurrentes, incidentes y engañosas se imperan en hacerme maquinar.
Las necesito tanto como al agua, las necesito como el ave necesita el viento, como el viento necesita las hojas del otoño, como yo mismo necesito el recuerdo de otros tiempos. ¿Qué sería del hombre sin las preguntas? Me permito preguntar. Una habitación sin ventanas, donde adentro sería imposible respirar.
Tengo tantas preguntas y tantas otras por formular. Tengo tantas respuestas que no creo necesitar. Tengo una firme creencia de que preguntar es esencial, sin apegarse tanto a la respuesta, sólo al placer de avanzar.
 
J
“Vivir no es otra cosa que arder en preguntas” – Antoin Artaud
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