Somos como el reflejo que vemos en el agua, inconclusos, difusos, siempre en movimiento, inestables.
Somos como el mar eterno, como la olas vamos y venimos, viajamos y mudamos de lugar.
Somos como el viento, arremolinados, influenciables, arrastramos nuestras cargas sin notarlo.
Somos un constante rumor de palabras, de cuchicheos, con miradas acusadoras y juzgadores sin remedio.
Somos los poetas del asfalto, las canciones de esos llantos, unos bailes perfumados.
Somos las historias, los deseos, los sueños truncados y amores conquistados.
Somos lo que decimos, lo que escuchamos, lo que pensamos y accionamos.
Somos, sencillamente, porque no ser nos sonaría extraño.
 
J
“Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser.” – William Shakespeare
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