Mi mente es un abismo de recuerdos. Tan vasto es el camino recorrido, tantos son los rincones donde alguna vez miré… Busco y rebusco en los pajares de mi historia, hasta encontrar aquella aguja que tanto espero. Aquella que teja todos mis huecos, huecos creados de tanto tropezar. Suelo no conformarme y plantarle cara a esa piedra maldita, la que siempre se interpone entre el camino y mi andar. O solía hacerlo, ya no lo sé. Dudo mucho, hasta en las decisiones aparentemente fáciles donde seguro la gran mayoría podría decidir sin problemas.
Pero decidí ponerle el pecho a las flechas y mirar un poco más hacía adelante. A intentar luchar por una relación de a dos. Si, voy a luchar. Ya me cansé del personaje dentro mío que me impide formar relaciones por miedo a que se terminen, a que se rompan. A que no vuelvan más y la felicidad se escape en un pasado que huye cada vez más veloz.
Tenemos diversos fuegos en el cuerpo, algunos que encienden el alma y la hacen brillar, y otros que nos queman los huesos hasta hacernos caer. Voy a luchar hasta encenderme y no importa si en el camino me hago cenizas. Esta pelea ya comenzó. Los contrincantes están en sus esquinas.
Ojalá -no hay nada que mi cuerpo anhele más- brillemos por un largo tiempo más.
 
J
“Un fuego se consume con la llama de otro fuego; un sufrimiento se aminora con el sentimiento de otro dolor. ” – William Shakespeare
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